TESTIMONIOS

Sonia – Colombia 2017

Sonia, voluntaria internacional de larga estancia en nuestras obras sociales de Colombia durante la primera mitad del año 2017.

Comparte su experiencia personal:

“Si miro hacia atrás, el camino recorrido desde que pisé por primera vez suelo colombiano, se dibuja en mi rostro una gran sonrisa y mi corazón se llena del amor compartido. Es muy complicado intentar encontrar las palabras que definan mi experiencia de seis meses en Colombia así como es difícil entender que sienta que mi ADN ha cambiado con la estancia allí. En mi corazón se han grabado nuevos rostros, sonrisas, olores y paisajes y me acompañan en mi mochila vital y por tanto en parte de lo que soy pero sobre todo en lo quiero ser. Chocar con una realidad radicalmente distinta redefine tus objetivos vitales y cuestiona tus principios, esos que sientes que siempre te han acompañado, descubres que están más construidos de lo que te gustaría pero te abre la oportunidad de derribarlos y construir algo nuevo en tu interior.

En mi experiencia de voluntariado fui acogida en Hogares Teresa Toda en Bucaramanga y en Hogar Campesino Juvenil en Sonsón. En ambos proyectos me encontré con problemáticas muy distintas a las que acostumbraba a ver en España en mi trabajo pero descubrí a casi más de 75 niñas y jóvenes que con su valentía y fortaleza han transformado mi corazón. No sólo por descubrir que el amor no es finito, el corazón se preparar para querer aunque tu mente recuerde que probablemente sean rostros que no volverás a ver jamás y que el tiempo para compartir es limitado, sino que además el amor es transformador. Y transforma más al que quiere que al que es querido.

Es importante dejarse llevar por la experiencia, por la cultura y sus gentes y salir del avión con la mente abierta a lo que vas a ir encontrando por el camino. Es cierto que el echar de menos no llega hasta pasado un tiempo más largo del que yo esperaba y puede aparecer cuando crees que la adaptación llega a su fin. Pero la crisis hay que verla como una nueva forma de crecer y, sin duda, he crecido mucho en seis meses llenos de vida, sonrisas y lágrimas. Cooperar significa poner a disposición de los demás todo lo que eres pero también implica ser permeable, dejar que los demás entre ti para transformarte. Transformar dista mucho de “el cambiar el mundo” que muchos, inconscientemente, imaginamos antes de subir al avión, pero a través del andar vas descubriendo que transformar significa hacer algo distinto y esperar que como esa mariposa que bate las alas a cientos de kilómetros de distancia, tu hacer y sobre todo quien eres vaya tejiendo caminos en los corazones de otros.

Volver ha sido difícil, no solo porque ahora te has dejado una parte de ti en otro continente, sino porque la que cogió el avión no es la misma persona que se subió en Madrid en un frío invierno. Vuelve alguien que viajo buscando completarse y haciendo caso a la voz interior que le decía ¡hazlo! y ahora esa voz suena más fuerte y además ya no puede dejar de oírla. Alguien con la mochila más vacía de cosas y más llena de historias, propias o ajenas y con unas gafas de ver el mundo con muchos matices.”

-Sonia-